El retrabajo solía verse como una solución rápida. Un ajuste menor para evitar scrap o cumplir con la entrega. Pero en la era de los vehículos eléctricos, esa lógica ya no aplica.
Hoy, corregir un componente en un EV implica mucho más que reparar: implica validar, trazar, documentar y proteger la funcionalidad del sistema completo. Porque cuando se trata de baterías de alto voltaje, electrónica de potencia o conectores HV, una intervención incorrecta arriesga el rendimiento y la seguridad.
Y es ahí donde los equipos de calidad —SQA, QE, launch, planta— juegan un rol crítico.
¿Por qué el retrabajo en EVs es más exigente?
Los componentes eléctricos de un EV están diseñados para operar bajo condiciones sensibles: altas temperaturas, voltajes superiores a 400V, sellado hermético y compatibilidad electromagnética.
Retrabajar un punto de soldadura, corregir un aislamiento mal colocado o reemplazar un conector no es solo una cuestión de técnica. Es una cuestión de riesgo técnico, trazabilidad total y validación funcional.
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