PPM, FTQ, scrap, retrabajo, número de reclamos. Los indicadores están por todas partes. Se reportan en juntas diarias, aparecen en monitores dentro de la planta, y forman parte de los tableros gerenciales que viajan cada semana a la oficina corporativa.
Pero, ¿cuántos de esos datos se traducen en decisiones reales?
La pregunta que todo SQA o ingeniero de calidad debería hacerse es directa:
¿Tu dashboard sirve para actuar o solo para informar?
Es momento de reaccionar, no sólo de medir
Los indicadores no son el problema. El verdadero reto surge cuando se limitan a mostrar resultados sin ayudar a entender qué hacer con ellos. Un panel puede mostrar 400 PPM, pero si no se sabe dónde, por qué ni qué hacer al respecto, ese dato se vuelve sólo un número bonito que nadie cuestiona… hasta que el cliente lo hace.
Ahí es donde entra el cambio de enfoque: pasar de KPI a KQI.
Transforma tus KPIs de calidad en KQIs efectivos
Los KPI (Key Quality Indicator) no son solo una nueva sigla; son una evolución.
Mientras los KPIs tradicionales muestran el qué, los KQIs están pensados para mostrar dónde actuar y con quién.
Ejemplo: